Las montañas me miran interesadas.
Ellas con sus praderas y sus flores
diciéndome al oído cantes y oles.
Yo, juglar, viviendo entre baladas
de los setentas. Y con las aladas
ventiscas del cielo. -Espero que ores-
me susurró un árbol. Salieron soles
por el horizonte y las velas “asadas”
se retiraban con los pajaritos.
Yo… yo no sé, si anochece o amanece
pero ya están reluciendo faritos
por toda Antioquia. La luna embellece
todos los municipios con aritos
amarillos.
¡Qué la noche me bese!
JGG

















