Mujeres, seamos coherentes. Nos quejamos a diario de la dificultad para encontrar nuestra alma gemela, las mujeres no dejamos de lado el estribillo de que todos los hombres son iguales y que ya ninguno vale la pena, los hombres viven repitiendo que a las mujeres no las entiende nadie, pero la raíz del problema es que no somos coherentes los unas con los otros.
La lucha del reconocimiento de las mujeres como pares, de que seamos reconocidas como iguales y de que se nos brinden los mismos derechos que a los hombres, se queda corta cuando de relaciones sentimentales se trata.
Doble moral
Nos quejamos del machismo, pero consideramos que los hombres deben pagar todas las cuentas, “Qué tal una mujer pagando un motel”, y ¿Por qué no? Si nosotras también lo disfrutamos o ¿es que el único que va a tener relaciones sexuales es él?
Esta bien, que el que invita paga, pero mujeres, invitemos de vez en cuando que nosotras también trabajamos.
El día de la madre debe ser celebrado con bombos y platillos y ahí de los que no se acuerden, pero el día del padre, pasa muchas veces sin pena ni gloria porque “padre puede ser cualquiera”.
Nosotras decidimos
Las mujeres gritamos a todo pulmón que somos dueñas de nuestros cuerpos y somos nosotras las que tomamos las decisiones respecto a él, pero algunas todavía piensan que quedar embarazada sin consultarlo con su pareja, es una decisión correcta. Y utilizan esta estrategia para presionar al hombre en su decisión de formar un hogar…
Chicas, ellos también derecho a decidir cuándo quieren ser padres y cuando quieren formar un hogar.
Mujeres, seamos coherentes
Cuando estamos en la etapa de noviazgo, nos parece graciosísimo cuando nuestros novios están tomando con sus amigos porque nos llaman a media noche a dedicarnos canciones y a decirnos que nos aman, pero que no se le ocurra a ese hombre, ya casado, decirle a su mujer que se va a tomar unas cervezas con sus amigos.
Domesticar
Por qué la idea de domesticar a un hombre pasa por la cabeza de las mujeres cuando logran tener una relación estable, por qué los obligamos a pasar los interminables domingos, al lado de la suegra y los cuñados y nos da rabia cuando él, lo único que quiere hacer es dormir o ver algún partido de fútbol.
Por qué les pedimos que vuelvan a ser espontáneos, como eran, cuando novios, si nosotras nos volvimos unas organizadoras de agendas que cronometramos cada minuto y queremos repetir la misma rutina día a día.
Del alma
Por qué nuestras amigas son las “amigas del alma”, pero los amigos de ellos son “esos amigotes o esos vagos”.
Por qué queremos que nos deseen sexualmente, como antes, si ya no les hacemos “la del espejo enjabonado”, ni les despertamos su lívido con propuestas espontáneas, porque siempre tenemos dolor de cabeza o no nos hemos arreglado.
Por qué queremos que se alejen de su mamá, para luego convertirnos nosotras en la madrastra, les arreglamos las uñas, les hacemos la comida, les lavamos la ropa, los peinamos, los regañamos, les controlamos el dinero y les decimos con quién no se deben juntar.
Emprender
Queremos que nos lleven a viajar, que nos compren cosas bonitas y costosas, pero cuando nos dicen que están aburridos y que quieren cambiar de profesión o emprender un negocio, los castramos, obligándolos a que se queden en un trabajo “de mierda” donde sólo pueden ganarse el salario mínimo.
Por qué cuando avistamos la cercanía de alguna de sus ex, montamos guardia y nos volvemos insoportables, pero siempre estamos enteradas de lo que hacen nuestros ex, inclusive, aún nos comunicamos con ellos.
Incoherentes
Por qué somos tan incoherentes y preferimos que nuestra pareja derroche dinero en las fiestas de nuestros hijos (así lo necesitemos después), con la premisa de que es mejor esa idea a que se lo gaste con otras.
En serio, chicas…Revísense o háganse revisar, por que por eso es que los hombres afirman que nadie nos entiende, y por eso es que pasamos de haber conseguido nuestra media naranja…A mirar como nos deshacemos de nuestro medio limón.
















