Los dueños de la verdad. Existen siempre tres verdades, la tuya, la mía y la verdad. «La verdad no tiene dueño”, dice el poeta Pedro Lezcano en su Romance de la verdad y de la mentira.
De Antonio Machado es la advertencia más famosa en contra de toda certidumbre: “Tu verdad, no, la verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdala”.
A mi edad y con lo que he vivido, es difícil que alguien me convenza de que su verdad es la única.
Construcciones
Las verdades que poseen los demás y la mía, son construcciones e imaginarios que se han ido adaptando a las circunstancias que a cada cual le ha tocado vivir, la percepción que se tenga de alguna cosa es directamente proporcional con las vivencias y las experiencias propias. Por eso, nadie posee la verdad absoluta de nada en el universo.
Los iluminados
Siempre hemos vivido presos de aquellos que creen poseer la verdad, políticos que nos convencen que la única solución para este país, es que los elijamos a ellos.
Pastores y sacerdotes que se creen los elegidos para guiarnos y decidir acerca de nuestro futuro, y denigran de aquellos que no les creen.
¿Igualdad?
Hombres que piensan que nuestro destino como mujeres es estar bajo la sombra de ellos y que cualquier asomo de independencia y libertad por parte nuestra, es inconveniente.
Los dueños de la verdad
Mujeres que creen que porque un hombre las ama, ya son dueñas de su vida y quieren controlar hasta su respiración.
Jefes y patrones que creen que por el hecho de pagarnos un sueldo, ya son los dueños de nuestro tiempo y de nuestras metas.
Lo que está de moda
Las tendencias de moda que son dictadas por algunos y nos presionan para vestir como a ellos les conviene, para poder alimentar su ego y sus negocios.
Los influencer que creen que llegaron al mundo para definir cuál es la música que se debe escuchar, cuáles son los sitios más play que debes visitar y cuáles son las fotos que debes postear.
Y vamos así, en una carrera acelerada por parecernos a otros, por cambiar de carro, por dejar nuestras casas de barrio y saltar a comprar en una urbanización, cualquier cajita de fósforos.
Cambio de prioridades
Ahora lo único importante es montar el performance, para que los demás sepan que tenemos a la mejor pareja del mundo, que nos pidieron matrimonio con un anillo y delante de mucha gente y así subir la foto y esperar que los demás te feliciten y poder obtener muchos “likes”, aunque sean de mentiras.
También están aquellos que creen tener el derecho de decirte que lo que has comido toda tu vida, ya lo tienes que desechar. Que la sopa, la carne, las papas y el arrocito que te hacía tu mamá, ya son una ofensa para los demás.
Eufemismos
Aquellos dueños de la verdad, que definen como debemos llamar a nuestros viejos, a las personas de color, a las mujeres, a los indígenas, a las personas que viven en la calle.
A los atrevidos que se creen con el poder de robar tu esencia, de convertirte, de manipularte…
Acá no fué
Conmigo si no, a mi nadie me va a convencer de dejar de ser yo. No voy a dejar de escuchar la música que me ha acompañado siempre, que me alborota mis recuerdos, que me llena de energía, ni voy a dejar de vestirme cómoda sólo por el hecho de estar a la moda, ni voy a dejar que un hombre llegue a mi vida a decirme que para que él me ame, tengo que ser otra.
Renuncio
Pero tampoco y por respeto a ellos, voy a intentar cambiar a alguna de las personas a las que amo, yo decidí amarlos así, con su propia verdad.
Renuncio a ser la dueña de alguna verdad, pero me aferro día a día, a la idea de ser la dueña de mis decisiones y de mi vida.
Esa es mi única verdad.
















