Felicidades a los que saben ser padres. Los que tenemos o tuvimos buenos padres, siempre creemos que el de nosotros es el mejor y con seguridad tenemos razón.
Yo no voy a decir que le mío fue el mejor padre del mundo, pero si era el que yo necesitaba, el que se parecía al modelo de padre que yo siempre soñé.
Modelo
De mi padre aprendí la disciplina, el amor por los libros, la perseverancia, la puntualidad. Él creía que la puntualidad era una muestra de respeto, que uno no tenía por qué jugar con el tiempo de los demás, me enseñó a viajar a donde quisiera por medio de los libros y me decía que, si uno no sabía leer, tampoco sabía escribir y menos, hablar.
Felicidades a los que saben ser padres
Inclusive, recuerdo que como estrategia para corregirme (cuando yo hacía algo incorrecto), me pedía que me sentara y leyera un capítulo del libro: “Don Quijote de la Mancha” y que posteriormente, se lo explicara.
También me enseñó, que las mujeres debíamos trabajar y aprender a valernos por nosotros mismas, recuerdo que cuando le pagaban su salario, olía los billetes y preguntaba: ¿A qué te huelen? Yo contestaba: “A billetes”, y me decía: “No señorita, huele a trabajo, a disciplina, a esfuerzo” y remataba con: “gastarse la plata que uno se ganó es lo mejor que hay en la vida”.
Lo merecen
Casi siempre, el día de las madres es celebrado con bombos y platillos y el del padre, pasa desapercibido y aunque las cifras de abandono, no los favorecen, tenemos que reconocer que hay muchos responsables y muy buenos.
Hoy les agradecemos a los que se quedaron, a los que asumieron su paternidad, pero no por obligación, sino por vocación, a los que disfrutan de sus hijos, a los que acompañan a las madres.
Es el día de los que tienen a sus hijos como prioridad, a los que atienden, educan y cuidan, a los que reservan tiempo para ellos, a los que juegan, escuchan y ríen.
A los que son ejemplo, a los que no maltratan, a los que ponen límites, pero dejan volar, a los que rompen ciclos y a los que aceptan la realidad.
Felicidades para ellos y en especial para mi padre, Oscar Buriticá
















