En el 2021 se sumaron 370 años de Herencia, Tradición y Cultura en Santa Fe de Antioquia y como es costumbre de cada año, la Fiesta de los diablitos será el escenario para celebrarlos. “¡A que no adivinas quién soy!”
Cuentan las voces y las historias que colonos y hacendados que habitaban el municipio en 1653 decidieron darles a los esclavos un día de descanso, celebración y libertad. Así, desde ese momento, con bailes, disfraces y refranes se apoderaban de todas las calles.
Diabluras
Fue así como nacerían “las diabluras” una forma divertida de llamarle a las travesuras que los esclavos aprovechaban para hacer en su día, además, con el tiempo, se fue convirtiendo en un espacio para liberar energías, para fortalecer lazos sociales y comunitarios, y sobretodo, para dar lugar a la resiliencia y a la capacidad de sonreír y sobreponerse ante las adversidades de la esclavitud.
“¡A que no adivinas quién soy!”
Hoy, casi cuatro siglos después, anulada la esclavitud tal y como se conocía, la tradición se mantiene y se celebra en la última semana de cada año, no solo dirigida a una población concreta sino adoptada por todos los habitantes del
municipio que la reconocen como parte activa de su memoria, de su patrimonio cultural inmaterial y que la usan como forma de rememorar a los esclavos y su ímpetu.
Trajes
Es importante mencionar que en ese entonces entonces, los esclavos se disfrazaban de españoles con trajes coloridos, maquillaje y peinados extravagantes y es justo está herencia la que se ha transformado en el uso de máscaras fabricadas con arcilla y pintadas a mano por los artesanos de la región que, generación tras generación, transmiten sus saberes de abuelos a nietos buscando la preservación de la festividad y del anonimato que permitía que los diablitos festejaran diciendo “¡a que no adivinas quién soy!”.

















