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Engrandecer la política en Girardota

Girardota se ha convertido en un espacio donde la gente te califica según las personas con las que departas.

Por: Daniel Largo*

¿desde cuándo la política en Girardota se nos volvió algo tan insufrible y tan agresivo?

Recuerdo que hace quince años cuando hacía mi pregrado en la universidad, me sentaba con líderes políticos y personas de otras campañas sin el temor al macartismo y la represión por tener un pensamiento divergente. Era una época en que prevalecía la amistad y quizás unas prácticas menos agresivas a las que vemos hoy en día.

Girardota se ha convertido en un espacio donde la gente te califica según las personas con las que departas. La polarización cada día se exacerba y la gente va pasando de ser contradictor político a ser ENEMIGOS políticos, lo que en plata blanca equivale a decir, que se convierten en personas capaz de hacer cualquier cosa con tal de truncar las aspiraciones de su adversario.

Las elecciones pasadas a la Alcaldía dejaron unas heridas en ambos bandos que aún no cicatrizan. Todo empezó en las elecciones entre Fernando Ortiz y Martín Bustamante, desde aquellas elecciones donde la vida privada se volvió un asunto insustancial para los que se declararon la guerra, dejaron marcas en las vidas de la gente que aún persisten y sembraron la semilla de que en la política local cualquier bajeza se vale.

La campaña anterior entre el actual alcalde, Diego Agudelo y Pedro Hoyos, atizó más esas prácticas confrontacionales, personalistas y odiosas, perfiles falsos en Facebook fueron la comidilla cada día y los ataques personales fueron una vergüenza, no se respetaron familiares, madres, amigos, vida privada o íntima para poder con el morbo que generan los datos manipulados captar unos cuantos votos. La pobreza política de esta campaña fue muy grande, porque no hubo deliberación, confrontación respetuosa y sobre todo, no hubo interés en quienes manejaron la campaña en llamar a la cordura a sus adeptos o feligreses según fuera el fanatismo que se manejara.

En la pos contienda, en momentos dónde se supone que debería amainar la “violencia” política, Girardota sigue absolutamente dividida y en algunos segmentos hastiada. Es jarto pensar que hay alguien pendiente de con quien hablas, a quien saludas, con quien te tomas un tinto o hasta a quien acompañaste a un funeral.

Digo todo esto porque recuerdo que hay quienes han dicho que yo trabajo para Pedro Hoyos y que soy amigo de Sergio Henao, cuando en su medio de comunicación no me han bajado de muerto de hambre porque presto mis servicios profesionales  a la alcaldía. Por otra parte amigos conservadores me han dicho subjetivo porque he defendido la idea de unos andenes amplios y necesarios para los transeúntes, y en la alcaldía doña Luz María Agudelo me recibió una vez diciéndome agudelista, simplemente porque soy amigo de Darío Castrillón quien a su vez es amigo y compañero de Diego Agudelo ex candidato y candidato a la alcaldía municipal.

¿Qué podemos hacer para bajarle a tanta tensión y agresividad? ¿será que un pueblo tan pacífico como el pueblo del señor caído tiene que seguir así? Yo he llamado a distintos actores a que hagamos una política decente, donde se desarticule a los halcones de cada bando, donde a pesar de los proyectos políticos de cada grupo se respete la dignidad humana, esto, sería lo que Álvaro Gómez Hurtado denominó un acuerdo sobre lo fundamental.

Estamos en campaña al congreso y a la presidencia y los líderes políticos de Girardota,  los que saben de esto de administrar el poder, deberían sentarse y acordar unos puntos básicos sobre como ejercer la política, desde la oposición hasta el gobierno local, porque esta cacería de brujas, esta división y sobre todo esta agresividad puede en algún momento de nuestra historia cercana generar muertos y violencia ¿es eso lo que quieren? ¿es esto lo que merece Girardota? De ustedes depende, señores dirigentes, que volvamos a dignificar la política local o pueden seguir en sus egos y orgullos y dejar que esto llegue al punto en que no haya un retorno.

Sociólogo, Docente universitario y promotor de Derechos Humanos

 Unos andenes necesarios para Girardota

Daniel Largo Taborda

Soy un sociólogo preocupado por los derechos humanos, la paz, la convivencia, la cultura política y ciudadana de este país.

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