20 de marzo del 2021

¿Uno debería decir siempre lo que piensa?

¿Uno debería decir siempre lo que piensa? Cuando de comunicación se trata, hay mucha tela por cortar, pero cuando hablamos de comunicación pública, debemos entender que ésta, está encaminada a la difusión de información y mensajes con distintos propósitos, dirigida a un público masivo.

¿Uno debería decir siempre lo que piensa? Cuando de comunicación se trata, hay mucha tela por cortar, pero cuando hablamos de comunicación pública, debemos entender que ésta, está encaminada a la difusión de información y mensajes con distintos propósitos, dirigida a un público masivo.

Este tipo de comunicación se desenvuelve en un marco público, su intervención social está orientada al correcto ejercicio de la libertad de expresión a través de la discusión y el debate sobre temas de interés general, cuyo fin primordial es el involucramiento de la gente en asuntos donde su intervención y conocimiento es trascendental.

Ahora bien, debemos entender que los comentaristas, expertos,  periodistas y funcionarios tienen en la comunicación pública un poder preponderante, cada vez son más los medios y estrategias para impactar en el receptor, su protagonismo se cifra en las múltiples maneras persuasivas que tienen para que su mensaje sea asimilado y retroalimentado.

Triple filtro

Sócrates creía en un examen llamado el “Triple filtro”, que debería ponerse en práctica, antes de emitir conceptos u opiniones.

El triple filtro consiste en hacerse tres preguntas con respecto a la información:

  • Verdad: ¿Está absolutamente seguro de que lo que va a decir es cierto?
  • Bondad: ¿Es algo bueno lo que va a decir?
  • Utilidad: ¿Será útil para los demás lo que va a decir?

La anécdota de los tres filtros de Sócrates nos llama a no permitir que lleguen a nosotros informaciones o mensajes que sean mentira, que dañen y/o que sean inútiles. Aplica para la comunicación pública y privada, pero también para todo lo que circula por medios y redes.

Polémica

Esta semana, la filósofa y escritora Carolina Sanín generó una polémica con una afirmación en el programa Dominio Público que dirige en Canal Capital, en donde le contó a los colombianos: “Que ella se sentía atraída por los hombres adictos y que la adicción le parecía sexy”.

Era normal que ante una declaración de este tipo, llegaran a las redes sociales una avalancha de comentarios, si se tiene en cuenta que era un espacio de comunicación pública, por lo que su comentario fue tildado de “Apología a las drogas”.

¿Uno debería decir siempre lo que piensa?

Ella, dio explicaciones en su cuenta, intentó darle contexto a la afirmación y la nutrió de argumentos y la explicó en la W:

A la gente le pareció que hablar de drogas y de la posibilidad de regular esas sustancias es decir que eso es bueno, tendría que ser una imbécil, algo que no soy, para decir que las recomiendo, No estaba promoviendo el consumo de drogas. En lo que sí creo firmemente es en la regularización de las drogas”.

Cuando una afirmación le da tantas entradas a la interpretación personal, es porque no fue clara y después, todas las explicaciones que se puedan ofrecer acerca del tema, no serán entendidas porque las personas ya realizaron sus juicios de valor.

Analizando mejor…

Ahora bien, si analizamos su declaración y le aplicamos el triple filtro, podríamos entender que ésta debió de haberse evitado.

  • Verdad: ¿Está absolutamente seguro de que lo que va a decir es cierto?

Su afirmación es completamente cierta, ella se sostiene en lo que piensa y la defiende, pero es “Su opinión”, eso no quiere decir que sea una verdad absoluta que las drogas son sexis.

  • Bondad: ¿Es algo bueno lo que va a decir?

No creo que  para muchas familias que han estado sobre llevando la carga de tener un familiar adicto o a una persona que tenga que vivir en el infierno de las drogas, les parezca bueno, que alguien diga que las drogas son sexis.

  • Utilidad: ¿Será útil para los demás lo que va a decir?

Creo que en esta pregunta, se raja. Su afirmación, además de inútil (muchos no queremos saber que es sexy o no para Carolina Sanín), eso hace parte de su vida privada, y el programa que presenta no tiene como objetivo saber de ella, sino, tratar temas de interés público, es confusa, por esta razón, tuvo que salir a contextualizarla y a hacer aclaraciones.

Si se hubiera enfocado tal vez, en el por qué algunas mujeres se sienten atraídas por hombres adictos, habría podido ofrecer herramientas para entender esta situación y muchas mujeres podrían haberse identificado.

Conclusión, la afirmación de Carolina Sanín es innecesaria, inútil, dañina y confusa. Punto.

<H2><a href="https://www.antioquiacritica.com/author/buritica/" target="_self">Marcela Buriticá</a></H2>

Marcela Buriticá

Periodista- Especialista en Comunicación Política Soy una mujer comprometida con los procesos sociales para lograr el proceso material, intelectual y cultural de nuestra sociedad. Edilesa de la comuna 16

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