¿Cómo puede una persona integrarse de nuevo a la sociedad, cuando ha pasado casi toda su vida por fuera de ella?, ésa y miles de preguntas más, abordan nuestra mente cuando tratamos de entender los procesos de reinserción. Toda una vida sin vivir.
En el caso de Javier Villa, de 70 años de edad, excombatiente de las FARC, ha sido un camino largo y difícil y para entenderlo por completo, necesitaríamos explorar la experiencia personal de pasar de un medio violento a buscar un espacio de vida en paz.
Construir
En esa búsqueda, nos acercamos a un espacio social, propiciado por la Secretaría de la No Violencia que, junto con ciertos sectores sociales, está pensando en ir construyendo tejido humano.
Javier Villa pasó su vida luchando por los que creía ideales de paz, después de muchos años en el monte, comprendió que para salvar a su pueblo no se requieren armas, que con la unión de la sociedad en torno a la educación se logran mejores resultados.
Pensar en su vida
Actualmente, él está estudiando y se está capacitando y cuando a veces se dedica a pensar en su vida, concluye que una de las mejores etapas de ella es la que está viviendo ahora, que si hubiera sabido que el conocimiento y la academia lo ayudarían a lograr la paz interior que tanto buscaba, hace años habría tomado la decisión de dejar las armas.
Toda una vida sin vivir
Aunque sabe que lo más difícil del proceso es intentar hacer parte de una familia que creció sin él, porque para Villa, su familia estaba en el monte. También lucha día a día para sentirse útil en una sociedad que no le da la oportunidad de conseguir su sustento diario por su edad y su pasado.
Adaptación
Javier dice sentir dificultad en el camino de la adaptación social, además de la estigmatización y el ostracismo familiar, estas circunstancias generan un impacto negativo que, sumado a los anteriores problemas, le dificultan aún más su tarea de encontrar empleo.
Por esta razón, se requieren urgentemente programas de integración o reintegración social, dado que son los medios esenciales para prevenir la reincidencia y aumentar la seguridad pública.
Difícil
Javier reflexiona y luego de unos minutos, afirma: «Mi vida ha sido difícil desde antes de nacer, siempre he tenido que sobrellevar la escasez y la falta de oportunidades, inclusive, no puedo creer que, a esta edad de mi
vida, esté disfrutando de espacios como éste».
Él está cumpliendo con la parte del acuerdo que le corresponde y espera de todo corazón poder ser testigo de cómo los principales sectores sociales y económicos se vinculan con el proceso y lo más importante, tener la oportunidad de trabajar por esas comunidades víctimas, poder mirar a las personas con los ojos llenos de verdad.

















