¿En qué versión de la marcha crees? Que miedo ser en este país: joven, niño, estudiante, pensante, justo, profesor, indígena, negro, campesino, líder social, ambientalista, madre, mujer, trans, gay, migrante, trabajador informal, artista, tiburón, río, páramo, bosque o defensor. El mensaje que parece quedar entre líneas es, que para salir ileso de este intrincado relato del terror, habrá que ser ignorante, pasivo, dormilón o silencioso.
La marcha o la protesta, como herramienta legítima de manifestación política y social será siempre el escenario perfecto para la definición de posturas, es decisión de cada uno en qué versión creer.
Versiones
Por ejemplo, algunos medios y algunas personas deciden creer en la versión de la marcha como foco de violencia y destrucción reproducida por los medios tradicionales (que no por casualidad contribuyen a la creación de imaginarios y monstruos).
Ésta, es una versión oscura que se enfoca en reproducir y alimentar que todos los que participamos en una marcha somos vándalos, como si fuera realmente posible, como si de hecho esa marcha no estuviera conformada por una inmensa mayoría de personas con carteles que visibilizan realidades con palabras crudas.
¿En qué versión de la marcha crees?
O mujeres con las fotos de sus hijos desaparecidos que buscan cualquier ocasión posible para recordárnoslo, o personas con cámaras en sus manos esperando inmortalizar momentos históricos, o jóvenes que van con sus amigos buscando darle a su cotidianidad subordinada algo de vida, de sentido y de consciencia, o indígenas cansados de ser masacrados y excluidos, o de artistas que bailan y performan la indignación, o estudiantes y jóvenes que quieren gritarle al mundo que no tienen oportunidades ni visualizan futuro alguno. En fin, humanos cansados todos.
Descontento
Por supuesto, una marcha alberga también personas cuya rabia e indignación encuentran lugar en la violencia y la noción de ver el mundo arder como camino único para la transformación (que no es ajena a la recurrencia de las luchas históricas en todo el mundo), con este tipo de marchante todo el mundo no empatiza, pero, no por no entender o no estar de acuerdo con estas formas, significa que justifiquemos el abuso y el asesinato.
Proporcionalidad y debido procedimiento
Es decir, debemos considerar, hasta con la violencia, algo que se llama proporcionalidad y debido procedimiento. Primero, un manifestante que tira piedras a una cámara de fotomultas o a una estación de policía, no es lo mismo que un vándalo que saquea un supermercado, estas dos acciones son conceptual y radicalmente diferentes, pero incluso, en esta diferencia sigue sin ser justificable un asesinato.
La construcción del marchante pacífico y del marchante violento como vándalos, justifica su asesinato, son la construcción del monstruo y el enemigo público de la que bien saben los medios tradicionales y en las que se basan las medidas sangrientas que rompen con toda lógica de proporcionalidad.
Tipos de marchantes
Depende de nosotros entender los diferentes tipos de marchantes y la diferencia sustancial que existe entre un marchante violento y un vándalo. Los marchantes no somos vándalos, los vándalos aprovechan las marchas para hacer lo que hacen el resto del tiempo, que no nos llamen vándalos, que no justifiquen nuestra muerte, que no nos confundan.
Nada justifica la muerte
Ese es el llamado urgente, nada justifica la muerte y la marcha es también un espacio de tejidos poderosos y necesarios, que no nos manchen eso, nosotros, los que marchamos o todos aquellos que desde sus casas no caen en construcciones de monstruos o en confusiones vandálicas, sabemos que tan importante es seguir saliendo a la calle. Muchas personas en casa no están de acuerdo con la destrucción, está bien, pero eso no debe significar estar de acuerdo con el asesinato como forma de contrarrestar dichas acciones.
Uno es el que decide con qué versión del mundo quedarse, las posturas son y serán siempre una decisión, la obra de realismo mágico que es hoy Colombia nos hace decidir qué es lo que interpretamos, qué es lo que queremos ver y cómo lo queremos ver, por supuesto, en este juego de posturas, los medios de información y des-información juegan un papel esencial.
















