Es ya un acontecimiento conocido a nivel nacional el proceso que la fiscalía ha abierto en contra del hijo del actual presidente de la república, Nicolás Petro. Un escándalo mucho más inflado por los medios masivos a nivel nacional, después de los fuertes señalamientos que hizo Nicolás durante las audiencias que salpicaron a personas muy cercanas al actual mandatario. Sin embargo, lo singular que me ha llamado la atención es la relación que los mismos medios masivos han querido establecer entre este caso y el Proceso 8.000 que salpicó duramente la candidatura del entonces presidente Ernesto Samper. Aquí voy a brindar dos razones por las cuales estos procesos son distintos.
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En primer lugar, es claro que existen similitudes entre los dos procesos, como el hecho de que se salpican a muchos funcionarios públicos, congresistas, senadores, etc., o la propia financiación con dineros espurios. Pero mi primer argumento se basa en que el Proceso 8k también involucró al propio expresidente Samper; fue tan evidente que el propio Congreso de la República tuvo que juzgarlo. El caso fue precluido (ni culpable ni inocente). Tal como va el caso y las investigaciones hasta el momento, al actual presidente Gustavo Petro no le afectará de la misma manera.
En segundo lugar, y es el argumento que me parece más contundente, el propio Nicolás ha afirmado que su padre desconocía completamente los tratos que estaba realizando por debajo de la mesa. Durante todas las audiencias, que tienen una duración de poco más de 7 horas, ni Nicolás ni Days hacen mención alguna de Gustavo Petro ni establecen una relación indirecta de él con la financiación espuria. Los medios masivos a nivel nacional, con una orientación contraria a la del actual presidente, han utilizado este gravísimo error de un familiar para manchar el mandato sin tener en cuenta otros casos u otras variables. Aunque esto es de esperarse.
En conclusión, es importante abrir nuestra mente más allá de lo que los medios masivos actuales presentan como verdad. Hay que crear un filtro mental que permita considerar muchos puntos de vista antes de adoptar una opinión, incluso esta que he escrito aquí. Eso es lo que se llama pensamiento crítico. Por otro lado, se ha querido vender el caso en contra de Nicolás Petro como un caso en contra del presidente, cuando en realidad no es así. El caso de Nicolás es gravísimo, sucio y bajo; el de Samper es peor. La justicia no está juzgando al presidente, sino a un ciudadano más. Antes de considerar una tercera opinión, debemos esperar lo que dicte la investigación y la justicia, que aunque coja, nos puede dar luz.
















