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Girardota ¿cansada de la corrupción?

Los girardotanos no quieren que los procesos de contratación se hagan a dedo, sino que sean procesos transparentes, licitaciones públicas donde haya oferentes y se promueva la meritocracia por encima de las conexiones políticas.
La consulta anti corrupción fue una iniciativa ciudadana que puso el foco en un problema histórico de la nación, es decir la corrupción. Para los sociólogos del derecho la corrupción y el incumplimiento de las normas, son la razón por la cual el Estado colombiano no ha podido dar el paso a la modernidad, todo lo contrario, sigue embebido por el dogmatismo y el oscurantismo del siglo ante pasado. La corrupción se convirtió en una institución y como institución se mantiene en el tiempo con muy pocos cambios, afectando así la moralidad pública de los ciudadanos. En síntesis, la corrupción nos tiene anquilosados en el sub desarrollo económico y social.

«… de manera maquiavélica en todo el país le han hecho creer a los ciudadanos que los problemas sociales no están asociados a la corrupción sino a otros agentes como lo es la insurgencia.»

La corrupción ha matado más personas en este país que la misma guerra, la plata que se roban de las EPS y hospitales ha generado más de un millón y medio de muertes. No obstante, de manera maquiavélica en todo el país le han hecho creer a los ciudadanos que los problemas sociales no están asociados a la corrupción sino a otros agentes como lo es la insurgencia. En el caso de Antioquia, la guerrilla fue convertida en enemigo público, lo cual hizo que algunos políticos paisas hicieran creer a la ciudadanía que el máximo problema de Colombia era la guerrilla y bajo ese sofisma nuestra sociedad antioqueña llegó a legitimar la barbarie y a minimizar la corrupción donde los grupos paramilitares denominados contra insurgentes, usaron junto con los políticos usaron distintas artimañas para desangrar el erario, enriquecerse y armar ejércitos privados. El fenómeno del paramilitarismo ahondó la crisis moral del departamento e invisibilizó la corrupción campante en esta tierra. Para enfrentar este flagelo que permeó todo el país se creó la consulta anti corrupción.

En este contexto Girardota no fue ajena a la consulta, pese a que no hubo carros, lechona, sándwiches, pasajes y agasajos, la gente salió a votar en silencio. Sin mucha alharaca las personas se movilizaron y dieron un voto de repudio a las prácticas corruptas; pero el mensaje no debe ser interpretado mal, pues los girardotanos no solo se pronunciaron sobre temas de carácter nacional, sino también que con su voto repudiaron las prácticas políticas locales que menoscaban el ejercicio político, incentivan el clientelismo, promueven el enriquecimiento ilícito y apoltrona caciques que no quieren despegarse del poder. Caciques que ven en lo público la caja menor para sus ingresos económicos y la excusa perfecta de su crecimiento patrimonial a expensas de los dineros públicos.

¿Cuando depositaron su voto contra la corrupción que querían expresar los girardotanos? Nuestros ciudadanos quieren que haya más control sobre la corrupción que ha habido en las últimas décadas en el pueblo, y quieren que los corruptos no tengan casa por cárcel, que no vuelvan a ser contratados con el Estado, en nuestro caso, con la alcaldía de turno.

Los girardotanos no quieren que los procesos de contratación se hagan a dedo, sino que sean procesos transparentes, licitaciones públicas donde haya oferentes y se promueva la meritocracia por encima de las conexiones políticas.

Los Girardotanos no quieren que a los concejales les den mermelada, quieren un concejo deliberante, independiente, autónomo en sus decisiones. Un concejo que opere sin coacción alguna y sin esperar recompensas económicas a cambio de su voto.

Los girardotanos quieren políticos que les muestren su declaración de renta, quieren saber que tenía el político antes de posicionarse y con qué se va de su cargo, la gente no quiere que la alcaldía sea un fortín para el enriquecimiento ilícito de nadie, el girardotano no es envidioso, solo quiere que la gente consiga sus cosas honestamente sin robarle a nadie, es decir, como tiene que ser

El girardotano quiere que los concejales y los ex alcaldes, no se atornillen a estos puestos, hay muchas personas que desean aspirar a estos cargos y debe haber renovación de liderazgos, para el girardotano que un concejal tenga más de tres periodos es algo vergonzoso y no le genera simpatía, ni cree que es motivo de orgullo, pues si un concejal no hace nada importante por una comunidad y repite constantemente en el concejo, lo que demuestra no es eficiencia sino una profunda red clientelar que le permite atornillarse en estos puestos.

En lo nacional, el girardotano que votó la consulta es consciente de que hay una gran desigualdad en Colombia y que hay gente que se gana demasiados millones de pesos al año, mientras que hay personas que se mueren de hambre y enfermedades curables porque no tienen un salario digno, por eso para el girardotano es insoportable que haya gente que se gane 30 millones mientras hay otros que se ganan menos de un salario mínimo.

Girardota es un municipio particular, podría decirse que es un municipio políticamente de centro con tendencias hacia la derecha, pero es una derecha decente (la que votó), es decir, una centro derecha que cree en el cumplimiento de las normas, en el respeto a las instituciones, una centro derecha que repudia la corrupción y también hay un espectro importante de la izquierda que poco a poco se ha hecho contar en el municipio y que por antonomasia detesta la corrupción institucional que cierra espacios a la democracia, podríamos decir que hay posibilidades de convergencias éticas entre la centro derecha y la izquierda democrática de Girardota.

Más de 14 mil personas se pronunciaron en el Municipio y es importante que alguien sea capaz de interpretar lo que el día el 26 de agosto pasó. El alcalde en turno y los aspirantes a la alcaldía y al concejo no deberían echar en saco roto todos esos votos con que la gente se pronunció en las urnas.

Daniel Largo Taborda

Soy un sociólogo preocupado por los derechos humanos, la paz, la convivencia, la cultura política y ciudadana de este país.

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