Cartografía comunitaria y memoria en Urabá
La cartografía comunitaria sirvió para que comunidades de Urabá convirtieran sus memorias de resistencia y sus formas de cuidado en mapas simbólicos, dentro de un proyecto de investigadores de las facultades de Enfermería y Educación de la Universidad de Antioquia. El trabajo se desarrolló con el Cabildo Mayor Indígena de Chigorodó y la Asociación Campesina de San José de Apartadó (Acasa), y reunió a más de 100 participantes.
Según la UdeA, el proyecto Territorios cuidando la vida en Urabá: un diálogo extendido a Hispanoamérica, liderado desde 2025 por la profesora Mary Luz Marín, partió de dos preguntas: qué forma le dan las comunidades a su territorio y cuáles elementos consideran esenciales para cuidarlo. En lugar de mapas convencionales, el equipo promovió conversaciones abiertas para que cada grupo representara su historia, sus riesgos y sus sistemas de protección.
Dos mapas para contar el cuidado del territorio
En Chigorodó, la representación colectiva fue la silueta de un cuerpo femenino. De acuerdo con la profesora Marín, varias mujeres explicaron que piensan el territorio como una mujer y asociaron esa imagen con el papel que ellas asumieron durante los momentos más intensos de las disputas armadas, cuando —según el relato recogido por la investigación— sostuvieron el cuidado comunitario y la interlocución con actores armados tras el asesinato de cuatro gobernadores indígenas.
En San José de Apartadó, el mapa tomó la forma de una cordillera vigilante. La serranía, los ríos y el sol ocupan el centro de la pieza, pero también aparecen unos ojos que simbolizan la observación colectiva con la que la comunidad protege su entorno. Según la investigación, esa lógica de cuidado busca que los habitantes se reconozcan entre sí para detectar personas externas y mantener el territorio libre de actores armados.
Lo que sigue en la región
El proyecto también documentó saberes de salud basados en plantas medicinales, partería y conocimientos transmitidos por mayores y curanderos. Para los investigadores y los líderes comunitarios, uno de los próximos pasos es fortalecer espacios de intercambio entre escuela y saberes tradicionales, con énfasis en los jóvenes, en una región donde el aislamiento rural limita el acceso a salud, empleo y educación superior.
Fuente: Universidad de Antioquia.
















