2 de noviembre del 2022

Mujeres, soberanía y resistencia

La suerte de los países está ligada estrechamente a la situación política y económica de los gobiernos y, por lo tanto, al pueblo y, especialmente, a las mujeres nos afecta cualquier hecho de agresión, intervención extranjera o decisión política que violente nuestra vida y derechos, como los mandatos de la OCDE.

La suerte de los países está ligada estrechamente a la situación política y económica de los gobiernos y, por lo tanto, al pueblo y, especialmente, a las mujeres nos afecta cualquier hecho de agresión, intervención extranjera o decisión política que violente nuestra vida y derechos, como los mandatos de la OCDE.

Por ejemplo, Joe Biden, actual presidente de Estados Unidos, continúa con los bombardeos a Somalia, Siria, lo cual es propio de la naturaleza depredadora del imperialismo de acumulación y despojo. El mandatario no da garantías para acabar con la ocupación israelí en Palestina que tanto ha financiado, mientras el pueblo estadounidense sufre por las políticas económicas y sociales de su gobierno que también afectan a nuestro país.

En Colombia, el ex presidente Iván Duque dejó la Casa de Nariño con una imagen desfavorable durante su mandato: por un lado, desconoció la inseguridad alimentaria y la crisis humanitaria en el país que, de conformidad con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMU), es probable que la inseguridad alimentaria se deteriore, lo cual ubica a Colombia en uno de los 20 puntos críticos del hambre a nivel mundial. Por otro lado, deja   bajo   sometimiento a la clase trabajadora, sin garantías laborales y altas cifras de desempleo 10,7% e informalidad, pues 6 de cada 10 personas trabajan en condiciones informales y hay más de 5 millones de personas dedicadas al “rebusque” como lo demuestran las cifras del Dane.

Además, otro asunto sin resolver que deja el gobierno anterior, ha sido la precariedad en la que vive el pueblo colombiano en especial las personas mayores, la juventud, la niñez, los sectores sociales LGTBIQ+, afrodescendientes, raizales, palenqueros indígenas y Rom, el campesinado, y sobre todo las mujeres, debido a las medidas neoliberales que se han implantado en materia de empleo, educación, salud, seguridad social y de violencia en el país. Lo cual no se soluciona con el “ingreso solidario” propuesto por dicho gobierno, porque realmente es una cortina de humo para tapar los escándalos de corrupción, la economía en decadencia, el asesinato de líderes sociales y el incumplimiento de los acuerdos de paz y la la normalización de la violencia contra las mujeres.

Específicamente, la discriminación, exclusión y opresión que vivimos las mujeres se profundiza desde la institucionalidad política y económica de mano de la cultura patriarcal, llegando a niveles preocupantes en el caso de la violencia física, que nos sitúa como el segundo país del mundo en violencia contra la mujer. Las pretensiones de la OCDE y los gremios económicos en Colombia de una reforma pensional no permitirán a miles de mujeres pensionarse, pero sí enriquecer los bolsillos de los organismos y gremios.

Las mujeres en todo el mundo han estado al frente de la resistencia y del cuidado. En lo que concierne a la economía del cuidado como una propuesta feminista que pretende explicar a partir de análisis económico y de género el trabajo productivo y reproductivo. En efecto, es una responsabilidad que el Estado debe asumir para hacer frente a la problemática que han vivido muchas mujeres que realizan estos trabajos sin remuneración y sin reconocimiento social.

Frente a este panorama, las mujeres necesitamos la reactivación del aparato productivo industrial y agrario para lograr la generación de empleos dignos y así lograr la materialización de nuestros derechos. Insistiremos en la lucha por conquistar espacios de representación política que permitan evidenciar las acciones de la oligarquía que tanto daño le ha hecho al país, al sumirlo en el atraso y la miseria.

En buena hora, se crea el Ministerio de Igualdad y Equidad como el cumplimiento de una de las propuestas de campaña de Gustavo Petro y Francia Márquez en el segundo país más desigual del mundo.

El gobierno actual tiene grandes retos que asumir en medio de la crisis económica que dejaron sus predecesores y, a su vez, los sectores populares tenemos el reto de sostener el cambio en el marco de un gobierno liberal, comprendiendo que no se trata de un gobierno revolucionario, pero si uno de transición, que en lo político institucional implica un retroceso para la oligarquía en Colombia.

Es el momento del pueblo colombiano de aportar al cambio, pasando de la indignación a la acción en los territorios, continuando el camino de las economías transformadoras, la educación popular y la participación activa para ir construyendo el país que queremos.

 

 

<H2><a href="https://www.antioquiacritica.com/author/monica-tinjaca/" target="_self">Mónica Tinjacá Amaya</a></H2>

Mónica Tinjacá Amaya

Lidereza social, feminista. Comprometida con la transformación del país.

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