«El animero» que perdura en Betulia. Las campanillas suenan en las calles desoladas y la gente se despierta con los rezos: “Ánimas del purgatorio quien las pudiera aliviar, que Dios las saque de penas y las lleve a descansar”.
Exclama a viva voz el animero y los acompañantes contestan: “ “Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.”
La historia
Cuenta la historia, que en los pueblos, exactamente el 2 de Noviembre (día de todos los muertos) sale desde el cementerio a las 12 de la media noche un hombre vestido de blanco.
Este hombre recorre todo el pueblo caminando y rezando, cuando pasa por los barrios el clima se vuelve helado. Dicen que las personas lo oyen rezar, pero por nada del mundo lo pueden mirar.
«El animero» que perdura en Betulia
Pues quien se atreva caerá muerto al instante o en el mejor de los casos quedará loco por que lo que ven es a este hombre caminando solo y en cada uno de sus rezos una enorme multitud le responde, aunque parezca no haber nadie, la gente asegura que esas personas son los muertos que salen desde el cementerio con el animero.
El “Animero”, como se le conocía popularmente, era el encargado de mediar entre las animas de los difuntos y los vivos. Las animas, son los espíritus de los difuntos que según la creencia popular, murieron en pecado mortal o con alguna deuda adquirida en su vida terrenal.
















