¿Aún sigue siendo participativo el presupuesto? El Programa de Planeación Local y Presupuesto Participativo (PLyPP) de Medellín fue creado como una herramienta de redistribución de los ingresos de la ciudad, con los objetivos de fomentar la equidad y la democracia.
Este programa debería ser el estandarte de la Democracia Participativa, qué fue concebida como la forma en la que los ciudadanos tienen mayor participación en la toma de las decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa.
Lo que debería ser
El PP debería ser la herramienta de democratización y transparencia en la gestión pública, esta herramienta debería responder a un acto de descentralización de las decisiones económicas y políticas del gobierno local.
Pues su objetivo consistía en que parte del presupuesto de los municipios o localidades (5%), fuera definido por la población, mediante estrategias y mecanismos de participación ciudadana.
¿Aún sigue siendo participativo el presupuesto?
Cuando se pensó la ciudad en torno al presupuesto participativo, se quería lograr que las prácticas burocráticas de antaño (poder centralizado), les dieran paso a lógicas democráticas más incluyentes, lógicas que nacían de las necesidades particulares de los territorios, plasmadas éstas, en los Planes de Desarrollo Locales.
No obstante, a pesar de los avances en el enfoque territorial, las cifras demuestran que el programa, planteado con la aprobación del Acuerdo 028 del 2017 y el Decreto Reglamentario 0697 de 2017, cambia de manera rotunda, los objetivos iniciales que rodearon su creación.
Las cifras
Las cifras demuestran que la participación ha disminuido más de un 70%, extraño resultado, teniendo en cuenta que se implementó la votación por internet, propuesta que pretendía ampliarla.
Además, el programa en otrora contaba con Consejos Comunales que tenían entre 250 y 300 personas, que se reunían para analizar las prioridades de sus sectores y que contaban con la presencia de líderes sociales, culturales, económicos, ambientales y del sector estudiantil, pero que en la actualidad, se convirtieron en consejos cerrados, constituidos con aproximadamente 30 personas.
Consejos comunales
Estos Consejos están permeados por el anclaje de algunos líderes sociales que no permiten la renovación generacional, consejos poco atractivos para la participación juvenil, que se caracteriza por sus ideas innovadoras y su inmediatez, este hecho fomenta otro punto problemático y es el tema de la competencia entre los liderazgos por la apropiación de los recursos, acciones que fortalecen las prácticas corruptas y clientelistas.
Teniendo en cuenta las cifras, Medellín tiene aproximadamente 2’600.000 habitantes y sólo 140.000 personas conocen el programa de Planeación Local y Presupuesto Participativo.
Lo que no debe ser
Este programa no puede convertirse en un banco de proyectos, donde los líderes llevan sus ideas, pero que la administración es la que define qué se hace.
Así las cosas, la reforma del 2017 le quitó poder a la ciudadanía para decidir en qué se prioriza el presupuesto, el Acuerdo 028 debía atacar la ilegalidad y fomentar la planeación local, pero no, sacrificando el poder de participación de los ciudadanos.
Pues su objetivo consistía en que parte del presupuesto de los municipios o localidades (5%), fuera definido por la población, mediante estrategias y mecanismos de participación ciudadana.
A pesar de las promesas de campaña, vemos como actualmente, poco o nada se ha hecho con la promesa electoral de recuperar la democracia participativa.
La ciudad debe sentarse junto con la administración para analizar estrategias y plantear propuestas para que el programa vuelva a empoderar a los líderes sociales y a las organizaciones que día a día, trabajan incansablemente por reducir las brechas socio-económicas y que brindan con su experiencia y conocimiento del territorio, insumos incalculables en la tarea de la planeación local.
















