3 de mayo del 2021

¿Los veterinarios amigos fieles?

¿Los veterinarios amigos fieles? Qué bueno sería poder volver a la época en que las veterinarias se preocupaban más por la salud de las mascotas que por su rentabilidad económica.

¿Los veterinarios amigos fieles? Qué bueno sería poder volver a la época en que las veterinarias se preocupaban más por la salud de las mascotas que por su rentabilidad económica.

Este es uno de los factores por los que la adopción se hace cada vez más difícil y es que las responsabilidades económicas que conllevan mantener una mascota en buen estado de salud, son inmensas.

Muchas veces nos vemos enfrentados a la decisión de elegir entre nuestras necesidades básicas y los gastos de salud de nuestras mascotas.

Comienza el martirio

Hace más de un año, manifestamos la intención de realizarle una profilaxis a nuestra mascota Rafael, acudimos a varias veterinarias y pedimos cotizaciones, este procedimiento no bajaba de 150 mil pesos.

Decidimos escoger una de ellas y nos pidieron llevar un examen de sangre con anterioridad, posteriormente, los resultados no salieron bien, entonces debimos cancelar 50 mil pesos por una consulta para la lectura de los exámenes.

¿Los veterinarios amigos fieles?

Las cifras demostraban que nuestra mascota tenía un problema renal complicado y debía ser hospitalizado para regular la creatinina. Nuestro Rafael estuvo internado por dos días, en los que según la veterinaria, le procedieron a realizar varios exámenes y le aplicaron droga.

Debemos tener en cuenta que hasta ese momento, nuestro perrito no presentaba síntoma alguno.

La hospitalización tuvo un costo de 760 mil pesos, más 120 mil del concentrado que según el veterinario, debía comer de por vida, ese sería el único tratamiento que debíamos hacerle, asegurarnos que comiera concentrado renal.

Nada mejoraba

Pasaron varios meses, en los que nuestra mascota siguió teniendo el mismo comportamiento de siempre, con una variación, que el costosísimo concentrado no le gustaba para nada.

Pasados los meses, volvimos a solicitar el examen, a ver si había mejorado (75 mil), los resultados fueron peores, ya mi perrito estaba más enfermo que antes y además tenía anemia, o sea que la posibilidad de la profilaxis, que era el requerimiento inicial quedó descartado.

Esperanza

Algunos amigos nos recomendaron otro centro con la promesa de que el veterinario era experto en problemas renales, acudimos a él y llevamos los exámenes anteriores.

El veterinario dijo que no se podían interpretar los exámenes tal cual salieran, que debían hacerle una ecografía (120 mil pesos).  Según el veterinario, la ecografía mostró que el problema renal de nuestra mascota se debía a la infección que tenía en la boca (por falta de la profilaxis) y que debíamos comprarle unas inyecciones que costaban más de 600 mil pesos, para preparar la boca y eliminar la infección, y así, poder realizarle la profilaxis.

Cada día más enfermo

Comenzamos con el tratamiento que duraba 8 días. Al segundo día de tratamiento vimos como nuestra mascota se sentía enfermo y comenzó con una diarrea y vómito, acto seguido, volvimos a llevarlo al veterinario, él no se encontraba, por consiguiente lo revisó otra profesional, quién nos dijo que esa reacción era normal, que nuestra mascota estaba dando una fuerte batalla contra la infección, que la falta de comida no era alarmante, que lo trajéramos tranquilas para la casa y no suspendiéramos el tratamiento.

Todo empeoró

Al tercer día (nótese que nuestro perrito llevaba tres días sin comer), nosotros decidimos suspender el tratamiento y llevarlo a otra veterinaria.

Cuando llegamos a la nueva veterinaria, le contamos la historia y le mostramos los exámenes, la ecografía y la fórmula, a lo que reaccionó asustada diciendo que era imposible que le hubieran mandado esa dosis de antibiótico a un paciente renal y pidió que le realizáramos un perfil renal (140 mil pesos), más la droga intravenosa (36 mil pesos diarios), más la consulta (50 mil pesos).

Su diagnóstico era que el perrito si era paciente renal, que tenía anemia y que debía ser operado para castrarlo, pues tenía quistes en la próstata.

Continúa la agonía

El segundo día de tratamiento en la última veterinaria, ya nuestra mascota completaba 5 días sin comer, estaba deshidratado y padecía de dolores intensos.

Consultamos con la veterinaria para realizarle la eutanasia, debido a su brutal padecimiento, ella, nos respondió que tenía que esperar hasta el otro día, para hablar con el especialista y que éste autorizara la eutanasia.

Mi perrito pasó la noche más cruel, aullando de dolor, esperando por el especialista, que llegó a las 10 de la mañana para autorizar la eutanasia, no sin antes informarnos que este procedimiento tenía un valor de 130 mil pesos y que además, recoger el cuerpo y devolver las cenizas, tenía un valor de 150 mil más.

Reflexión

Cuándo fue que a los veterinarios (no todos, espero) se les olvidó el dolor que causa ver a nuestras mascotas enfermas y que esta agonía se aplace por el simple hecho de cobrar otro día de hospitalización.

Cuándo fue que a los veterinarios (no a todos, espero) se les olvidó que la salud de nuestras mascotas nos afecta tanto o igual que nuestros seres queridos, cuándo se les olvidó que lo que prima no es el dinero que pueden sacarte sino el buen servicio que pueden prestarte.

Espero de todo corazón que simplemente haya estado de malas porque no me tocaron veterinarios con espíritu de servicio y espero de corazón que ninguno de los tenedores de mascotas tengan que pasar por momentos tan tristes y frustrantes como los míos.

Qué en paz descanses mi chiquito….

<H2><a href="https://www.antioquiacritica.com/author/buritica/" target="_self">Marcela Buriticá</a></H2>

Marcela Buriticá

Periodista- Especialista en Comunicación Política Soy una mujer comprometida con los procesos sociales para lograr el proceso material, intelectual y cultural de nuestra sociedad. Edilesa de la comuna 16

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