La comunidad de Girardota vivió momentos de alta tensión tras conocerse un presunto intento de secuestro de una menor de edad en inmediaciones del barrio Girardota La Nueva, en el límite con la vereda El Totumo. Gracias a la reacción inmediata de vecinos y la articulación con la Policía Nacional, fue capturado un hombre que hoy enfrenta cargos por secuestro simple.
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De acuerdo con la información oficial, el sujeto —un ciudadano extranjero— habría intentado raptar a una menor. La rápida alerta de la comunidad permitió que la Policía actuara de forma oportuna, logrando su captura y posterior medida de aseguramiento en centro carcelario, ordenada por un juez de control de garantías.
Este hecho, aunque controlado a tiempo, enciende una alerta urgente sobre la necesidad de reforzar el cuidado colectivo de niños, niñas y adolescentes, especialmente en zonas residenciales, trayectos escolares y sectores limítrofes entre lo urbano y lo rural.
La prevención empieza en la comunidad
Las autoridades y líderes comunitarios coinciden en que la seguridad infantil no depende solo de la fuerza pública, sino de una red solidaria activa y vigilante. Por ello, se recomienda a padres, cuidadores y vecinos tener en cuenta los siguientes tips de prevención:
🔹 Recomendaciones para cuidar a niños y adolescentes
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Acompañar a los menores en trayectos largos o solitarios, especialmente en horas de baja circulación.
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Enseñarles a no aceptar ayuda, regalos o invitaciones de personas desconocidas.
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Establecer rutas seguras para ir y volver del colegio o actividades recreativas.
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Fomentar la confianza para que los menores informen cualquier situación extraña sin miedo.
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Memorizar números de emergencia y puntos de apoyo cercanos.
🔹 Alertas solidarias que salvan vidas
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Mantener comunicación constante entre vecinos mediante grupos comunitarios.
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Reportar de inmediato comportamientos sospechosos a la Policía.
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No asumir que “alguien más ya avisó”: cada minuto cuenta.
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Apoyar a los menores que se vean desorientados o en riesgo.
El reciente caso demuestra que una comunidad organizada puede marcar la diferencia. La invitación es clara: cuidar a la niñez es una responsabilidad colectiva. La vigilancia solidaria, la denuncia oportuna y la prevención activa siguen siendo las herramientas más efectivas para evitar tragedias.
Girardota debe mantenerse alerta, unida y comprometida con la protección de lo más valioso: sus niños y adolescentes.

















