8 de enero del 2026

China reduce su dependencia del petróleo venezolano mientras Trump insiste en controlarlo

China reduce su demanda de petróleo mientras Estados Unidos presiona por controlar el crudo venezolano en un escenario energético cambiante.

La intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que Washington controle y comercialice el petróleo de Venezuela enfrenta un problema estructural: el principal comprador histórico del crudo venezolano, China, está reduciendo aceleradamente su dependencia del petróleo.

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Durante años, China ha sido uno de los mayores destinos del crudo venezolano, con flujos estimados entre 400.000 y 500.000 barriles diarios. Sin embargo, expertos energéticos advierten que esa demanda se encuentra en declive debido a la rápida transición china hacia energías limpias, especialmente en el sector transporte.

El avance de los vehículos eléctricos en China ha sido determinante. De los 18,5 millones de autos eléctricos vendidos en el mundo el año pasado, más de 11 millones se comercializaron en ese país. Esta transformación ha llevado a varios analistas a concluir que China ya alcanzó, o está muy cerca de alcanzar, su “pico petrolero”, es decir, el punto máximo de consumo de crudo.

Este contexto limita el impacto real que podría tener la reciente operación militar de Estados Unidos en Venezuela y la presión de Trump para que empresas estadounidenses reactiven la infraestructura petrolera venezolana. Según analistas citados por CNN, China puede reemplazar fácilmente el petróleo venezolano con suministros de Rusia o Irán, incluso bajo esquemas de descuento por sanciones.

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La Casa Blanca ha exigido al gobierno venezolano romper relaciones energéticas con China, Rusia, Irán y Cuba, y asociarse exclusivamente con Estados Unidos. Pekín respondió calificando estas acciones como “intimidación” y una violación grave del derecho internacional.

Mientras tanto, la brecha entre los modelos energéticos de Estados Unidos y China se amplía. China acelera inversiones masivas en energía solar, eólica, nuclear y tecnologías de fusión, con una capacidad instalada que podría sextuplicar la de 2020 en los próximos años. En contraste, Washington refuerza una estrategia centrada en la extracción de petróleo, incluso mediante presión militar en el exterior.

Expertos señalan que, paradójicamente, Venezuela necesita más a China como mercado de exportación que China al petróleo venezolano. A largo plazo, la intervención estadounidense podría incluso fortalecer la estrategia china de autosuficiencia energética y reducir aún más su exposición a proveedores externos.

El pulso por el petróleo venezolano ocurre así en un escenario global en el que la energía del futuro parece alejarse del crudo, mientras Estados Unidos apuesta por un enfoque que muchos analistas califican como propio de un “Estado petrodependiente”.

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<H2><a href="https://www.antioquiacritica.com/author/daniel-largo/" target="_self">Daniel Largo</a></H2>

Daniel Largo

Soy un sociólogo apasionado por la comprensión de las sociedades modernas; mi enfoque es humanista, y este se ve reflejado en mi compromiso con los derechos humanos. Analizo hechos sociales, especialmente en el ámbito político y electoral.

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