El reciente informe “Una Medellín en clave de paz: las cifras matan los relatos de los enemigos agazapados de la paz”, presentado por la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades), no solo aporta datos verificables sobre la reducción de homicidios y otros delitos de alto impacto en Medellín, sino que desmonta la narrativa de crisis permanente que ha promovido la Gobernación de Antioquia.
El documento, sustentado en cifras oficiales, muestra una disminución sostenida en homicidios y evidencia que no se ha producido el colapso de seguridad que algunos sectores han querido instalar en la opinión pública. Para Corpades, el uso político del miedo no solo distorsiona la realidad, sino que afecta procesos de estabilización territorial que vienen consolidándose.
Las cifras sí importan
El informe expone que los indicadores de violencia letal presentan reducciones significativas frente a años anteriores, lo que ubica a Medellín en un escenario de mayor estabilidad comparativa. Estos datos contrastan con declaraciones reiteradas desde la Gobernación que han insistido en un deterioro generalizado del orden público.
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Mientras la Gobernación ha centrado su discurso en alertas permanentes, Corpades plantea que la lectura responsable de los datos exige reconocer avances concretos y diferenciar entre percepción amplificada y comportamiento estadístico real.
El riesgo de gobernar desde la confrontación
Uno de los puntos más sensibles es la utilización política del tema de seguridad. El informe advierte que instalar la idea de una ciudad fuera de control, pese a la reducción de homicidios, contribuye a la polarización institucional y debilita la confianza en las estrategias de paz urbana.
Corpades sostiene que la construcción de paz no puede evaluarse únicamente desde episodios aislados o coyunturas mediáticas, sino desde tendencias estructurales y análisis comparativos rigurosos. En ese sentido, cuestiona que la Gobernación haya privilegiado un enfoque discursivo confrontacional en lugar de reconocer avances respaldados por datos oficiales.
Paz con evidencia, no con retórica
La tesis central del informe es clara: las cifras desmienten el relato de caos. La reducción de homicidios y otros delitos de alto impacto no es un argumento político, sino un hecho medible. Desconocerlo —o minimizarlo— termina siendo una forma de instrumentalizar la seguridad con fines de disputa política.
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Corpades insiste en que el debate debe darse sobre la calidad de las intervenciones, la sostenibilidad territorial y la articulación institucional, no sobre la exageración de escenarios críticos que no corresponden a la tendencia estadística actual.
El desafío institucional
El choque de narrativas deja en evidencia una fractura política entre niveles de gobierno. Sin embargo, más allá de la disputa, el informe plantea una pregunta de fondo: ¿por qué insistir en un discurso de deterioro cuando los indicadores muestran mejoras objetivas?
Para Corpades, reconocer los avances no implica desconocer los desafíos pendientes. Pero gobernar desde la evidencia exige coherencia técnica y responsabilidad pública. La seguridad no puede convertirse en herramienta de confrontación cuando los datos indican que la ciudad avanza en clave de paz.
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