22 de diciembre del 2020

Compremos en navidad y muramos en enero.

Esta  generación gerontocida cargará en su memoria y dejará grabada en la de sus hijos que ellos mataron a sus abuelos.

El Covid19 en Antioquia es una paradoja. A mayor número de infectados y de muertos mayor empeño por parte de la gente para no cuidarse y salir a buscar la infección. Es como si en plena pesca milagrosa de la FARC la gente hubiera salido tranquila, con plata y además las escrituras de sus propiedades hacia donde se encontraban la insurgencia. En contexto, esa es la actitud de los jóvenes de ahora frente al bicho. Salen sin alcohol y sin tapabocas a tomar licor  en fincas o bares, luego  regresan a sus casas contagiados y como si nada le van pegando el virus a sus padres.

La gente está desesperada por consumir, por comprar, por dar un regalo el 24, con una evidente incapacidad de decirle a sus hijos que la vida es más importante que cualquier pedazo de plástico comprado en alguna tienda del hueco de Medellín. Podríamos decir que eso depende del nivel socio cultural, sin embargo, es una mentira, la desidia con el virus está en todos los estratos sociales. Un aguinaldo, no importa el valor, se ha vuelto tan importante para el paisa que no importa si en ello se le va la vida.

Al lado de un Estado Insolidario una sociedad sin empatía.

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El gobierno nacional le hizo el tumbis a los colombianos, miles de millones de pesos se esfumaron sin saber qué pasó con ellos, la Antioquia más educada, no aprendió jamás a cuestionar o preguntarse, la herencia de esa educación que traga entero y no objeta la autoridad hizo que no supiéramos que pasó con los recursos que iban a paliar los efectos económicos adversos de la pandemia. A la final, ni en los servicios públicos se vio reflejado la ayuda del Estado.

Pero si bien el gobierno es una entidad sin empatía ni responsabilidad social, también hay que decir que nuestra sociedad es indiferente. Hay una mortandad que ya nos tocó a todos. Tenemos un vecino, un amigo, un familiar que ha padecido el virus y algún conocido que ha muerto y esto no nos toca. No nos inmuta ni sobre coge.

La generación que mató a los abuelos.

La generación de hoy será conocida por los adolescentes del mañana, como la geronticida de nuestra historia. Mientras la gente sale a la calle como loca buscando un aguinaldo para el 24, no se imaginan que posiblemente para reyes estará muerto o alguno de sus familiares. Le darán de aguinaldo a sus hijos un juguete y de traído de reyes la muerte de sus abuelitos. ¡Todos unos cracks!

Compremos mientras nos morimos, lo leí en twitter y ¡Cuánta razón hay en estas palabras!  Antioquia y el resto del país estuvieron tan saturados por los medios de frases cliché que la gente simplemente  se hartó y ya no le importan la enorme cantidad de muertos y contagiados diariamente, como tampoco le han importado los desaparecidos, los masacrados, los torturados, los mutilados, los que matan las EPS año tras año, como no le importó la paz etc.

A SU MAMÁ O SU PAPÁ NO LO VA A MATAR EL COVID, LO VA A MATAR USTED

Este es el país al que le dicen SI TE CUIDAS ME CUIDAS, un país que no le interesa cuidar a nadie. Estos mensajes no son efectivos en una mentalidad social anómica como la colombiana. Esta sociedad necesita saber cómo sobrevive alguien que salió de una UCI y como son los efectos del virus en el cuerpo luego de la infección.

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A un indiferente y a un déspota no se le convence con frases humanistas, sino con la cruda realidad que se vive, con la verosimilitud de la tragedia que lo va a tocar, y con la promesa de que en efecto le va a tocar. El individuo se sobrecoge cuando tiene la certidumbre de que de manera indefectible se verá afectado.

Esta  generación gerontocida cargará en su memoria y dejará grabada en la de sus hijos que ellos mataron a sus abuelos. Usted que llegó hasta este penúltimo párrafo sepa que  A SU MAMÁ O SU PAPÁ NO LO VA A MATAR EL COVID, LO VA A MATAR USTED. Es la frase que tenemos que decir, porque hay que pasar de lo gaseoso a lo sólido y la verdad tiene que decirse por más cruel que sea. Saben que su descuido acabará con la vida de sus familiares pero prefieren una rumba y unas compras que la vida de un ser querido. Esa es la verdad.

Así pues, que en este momento todos los abuelos de Antioquia deberían pararse erguidamente delante de sus hijos y prafrasear el grito de los gladiadores al Cesar y al unísono deciles.  ¡HOLA HIJOS, LOS QUE VAMOS A MORIR TE  SALUDAN!

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<H2><a href="https://www.antioquiacritica.com/author/daniel-largo/" target="_self">Daniel Largo</a></H2>

Daniel Largo

Soy un sociólogo apasionado por la comprensión de las sociedades modernas; mi enfoque es humanista, y este se ve reflejado en mi compromiso con los derechos humanos. Analizo hechos sociales, especialmente en el ámbito político y electoral.

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