Que este diagnóstico provenga de una encuesta encargada y difundida por RCN Televisión, un medio históricamente alineado con sectores de derecha, no es un detalle menor. Al contrario: vuelve el resultado más incómodo. Incluso desde un instrumento producido por un actor mediático opositor al gobierno, el país que aparece no es el de una Colombia incendiada por el radicalismo, sino el de una sociedad agotada, crítica y crecientemente escéptica.
La encuesta, realizada por GAD3 entre el 13 y el 15 de enero de 2026, arranca con una pregunta directa:
“¿Cómo calificaría usted la situación política, económica y social del país?”
Las respuestas son contundentes:
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48 % califica como mala la situación política
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48 % considera mala la situación económica
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34 % ve mala la situación social, frente a apenas 25 % que la considera buena
No es euforia ideológica. Es desgaste.
Una izquierda con liderazgo claro, pero con la base fatigada
En intención de voto presidencial espontánea, a la pregunta
“Si las elecciones a la Presidencia fueran mañana, ¿por cuál candidato votaría?”,
Iván Cepeda encabeza con 30 %, una ventaja amplia frente a cualquier otro nombre.
Sin embargo, cuando se examina la consulta interna del Pacto Amplio, el panorama se matiza peligrosamente para la izquierda. A la pregunta
“¿Qué candidato preferiría que fuera elegido en dicha consulta?”,
Cepeda obtiene 34 %, pero el dato clave es otro:
44 % responde “Ninguno”.
Este porcentaje revela una base electoral desmotivada, poco entusiasmada y más cercana al voto resignado que al voto militante. La izquierda conserva un candidato fuerte, pero no logra movilizar plenamente a su propio electorado potencial.
Una apuesta de alto riesgo: la dependencia total de Cepeda
El problema se profundiza al observar que ningún otro candidato de izquierda supera el 4 % en la consulta interna. Roy Barreras obtiene 4 %, Camilo Romero 3 %. No hay relevo visible ni segunda figura competitiva.
En términos estratégicos, esto configura una dependencia excesiva de un solo liderazgo. Si Cepeda se desgasta, enfrenta una crisis política o pierde centralidad mediática, el bloque queda electoralmente cojo. No hay plan B con masa crítica suficiente para sostener el proyecto.
La derecha compite en la élite, pero pierde país
Del otro lado del espectro, la encuesta muestra que candidaturas como Paloma Valencia y Juan Carlos Pinzón tienen mejor desempeño en los estratos 5 y 6. Por ejemplo, en escenarios de segunda vuelta frente a Iván Cepeda, Paloma Valencia alcanza 55 % en estratos altos, mientras Cepeda cae al 29 % en ese mismo segmento.
Pero Colombia no es solo estrato 6, aunque a veces ciertos sectores actúen como si lo fuera.
En estratos 1, 2 y 3, así como entre jóvenes de 18 a 34 años, la derecha pierde competitividad de manera consistente. En esos segmentos, Cepeda supera a sus rivales por márgenes que oscilan entre 15 y 30 puntos porcentuales, según el escenario.
Mucho “anti”, poco proyecto
La encuesta también expone un límite estructural del bloque de derecha. Su fuerza se activa cuando la pregunta es reactiva, cuando se apela al rechazo. Un ejemplo claro aparece en la valoración de política internacional:
66 % de los encuestados aprueba la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, porcentaje que asciende a 87 % entre votantes de Rodolfo Hernández en 2022.
Sin embargo, cuando el escenario exige propuesta y liderazgo propio, los apoyos se fragmentan y aparecen altos niveles de voto en blanco, abstención o indecisión. En varios escenarios de segunda vuelta, entre 20 % y 30 % del electorado declara que votaría en blanco o no votaría.
La derecha suma cuando es “anti”, pero pierde tracción cuando debe explicar para qué quiere gobernar. Ese déficit programático reduce su techo electoral.
Un centro desdibujado y un país sin etiqueta ideológica
El centro político tampoco capitaliza el momento. Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán y Claudia López aparecen con apoyos modestos y dificultades para imponerse en escenarios de segunda vuelta.
Esto se conecta con otro dato clave del sondeo:
A la pregunta sobre auto-ubicación ideológica,
33 % responde NS/NC,
solo 10 % se define como de centro,
mientras izquierda e izquierda-centro suman 25 % y derecha y centro-derecha 31 %.
Un tercio del país no se nombra ideológicamente. No es apatía pura: es desconfianza.
Más cansancio que radicalización
La lectura general es clara. Esta elección no se va a definir por ideología pura, ni por gritos más fuertes o etiquetas más agresivas. Se va a definir por quién logre convertir el malestar en sentido político, en horizonte, en algo que no sea solo rabia acumulada.
Que este diagnóstico emerja de una encuesta promovida por un medio opositor al gobierno refuerza su peso. Incluso desde ahí, el país aparece menos radical y más agotado. Y en política, subestimar el cansancio social suele ser el error que precede a las grandes sorpresas electorales.















