En el especial electoral de El Espectador, el candidato al Senado por el Partido Alianza Verde, Adolfo Rivas, deja clara una apuesta política que rompe con las lógicas tradicionales del Congreso: menos privilegios, más territorio; menos discurso, más inversión real.
Hijo del Caquetá y formado en el trabajo comunitario durante casi dos décadas, Rivas no construye su aspiración desde las élites capitalinas, sino desde la periferia históricamente olvidada. Su bandera es directa: que el Estado funcione para la gente común y llegue completo a las regiones donde la ausencia institucional ha sido terreno fértil para la violencia y la corrupción.
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Su principal propuesta legislativa —una Ley de Desarrollo Económico Territorial y Sostenible— busca algo concreto: mover presupuesto hacia economías campesinas, turismo comunitario y transformación productiva. No se trata solo de asistencia social, sino de dinamizar empleo formal y cadenas regionales que generen autonomía económica.
En materia institucional, plantea reformas profundas: elección meritocrática de magistrados electorales, transparencia total en financiación de campañas y reducción del salario de congresistas. Su mensaje es claro: la política no puede exigir sacrificios mientras mantiene privilegios intactos.
Frente a la paz, defiende una visión integral: inversión social y seguridad como agendas complementarias, no excluyentes. Apoya la continuidad de la titulación de tierras promovida por el presidente Gustavo Petro, pero insiste en que la productividad y el acceso a crédito son indispensables para que la reforma rural sea sostenible.
Rivas se presenta como un “verde progresista” que apuesta por profundizar reformas sociales con responsabilidad fiscal, regulación basada en evidencia en temas como el cannabis y una política exterior soberana frente a Estados Unidos y Venezuela.
En un escenario donde la imagen del Congreso atraviesa uno de sus peores momentos, su narrativa busca conectar con un electorado cansado de clanes y maquinarias, y dispuesto a respaldar una renovación con arraigo territorial y vocación de transformación estructural.















