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Menos violencia y menos mentiras en la política

la verdad es que tenemos esa in sana costumbre de maltratarnos, de sub valorar al otro en lugar de interpelarlo desde el respeto y la razón
Por

Daniel Largo*

Agresividad y política parece ser dos palabras que no se distancian nunca y menos en épocas de anonimato en internet. La política en Colombia es una vergüenza, por dónde se le mire, desde las prácticas clientelares que se generan alrededor del voto hasta las mandas de fanáticos que pululan en las redes de lado de cualquier candidato, la mayoría son agresivos y perturbadores, no admiten discrepancias con sus candidatos y reaccionan con violencia.

En una democracia cualquier ciudadano tiene derecho a aspirar a ser gobierno, se equivoca Coronell en creer en la predestinación política

Cuando uno se adscribe a un ideario político como es la izquierda, espera que haya una diferenciación moral frente a la derecha, aquella rezandera que dice en misa “perdona nuestros pecados como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden”; pero que luego de la misa salen a pedir balas, masacres, machete, desplazamiento y que no se respeten los acuerdos de la habana, los rezanderos que dicen paz si, pero no así lo que equivale a decir guerra así y por más tiempo sí. Se espera que moralmente quienes adscriben a un pensamiento crítico y racional sean capaz de elegir racionalmente un programa de gobierno teniendo encuentra factibilidad y validez por encima de la pasión mesiánica frente a un caudillo.

Digo todo lo anterior en razón de que estuve leyendo a los seguidores de Petro y cómo estos interpelaban a Daniel Coronell por una entrevista que le hicieron hace poco y la verdad es que las respuestas eran tan viscerales y desproporcionadas en algunos casos que uno no sabía quiénes eran los internautas que estaban opinando, el clan del golfo hubiera sido hasta más mesurado.

Y la verdad es que tenemos esa in sana costumbre de maltratarnos, de sub valorar al otro en lugar de interpelarlo desde el respeto y la razón. Daniel Coronell tiene sesgos políticos y en lo personal creo que tiene algunos planteamientos poco democráticos, pero por esta razón no es ni uribista, ni derechista, ni siquiera una mala persona, simplemente es un individuo con una postura política que así no nos guste deberían ser controvertidas por la razón y no por la pasión descalificante.


La Silla Vacía: ¿Cree que debería desistir?

Daniel Coronell: Sí, debió irse para el Senado. Habría jugado un papel importante, decisivo para el futuro de Colombia. En cambio como candidato presidencial es solo un escollo para la conformación de una coalición democrática. Mientras Petro aspire a la presidencia será un factor de cohesión, pero de la derecha.


En una democracia cualquier ciudadano tiene derecho a aspirar a ser gobierno, se equivoca Coronell en creer en la predestinación política, es decir, en creer que Petro estaba predestinado para ser un senador a perpetuidad, hasta que se jubilara y terminara en una hamaca en la costa escribiendo sus memorias. Es un exabrupto decir que Petro ha sido el peor gobernante de Bogotá cuando Coronell mismo, analista del poder en Colombia, sabe que Petro, no tuvo nunca una luna de miel con los medios, los cuáles fueron tan efectivos que gente pueblos de chocó, donde no hay agua potable, ni alcantarillado y mucho menos acceso a la salud me decían en Medellín, viviendo en un albergue, que el peor alcalde de Colombia era Petro.

Una de las obligaciones de los candidatos es bajarle a la agresividad, estamos pasando de un momento en que se mataba por política al decirle guerrillero o paramilitar al contradictor, ha pasar a una política deliberativa. Tenemos que pasar la página donde los políticos se destrozaban en la palestra pública, pero en las noches se encontraban en reuniones y comían caviar y eran amigos. Mientras que el pueblo se mataba a machete y a bala por ellos, como majestuosamente lo ilustró Saloom Becerra.

Devolver la dignidad a la política no es solo dejar de robar y malversar fondos, es hacer un trabajo pedagógico profundo en donde los sectarismos y las violencias desaparezcan y emerja a la vez una ciudadanía debatiente, respetuosa y tolerante, algo que aún no tenemos en nuestro país.

Hay quienes tienen puestos de poder en los medios de comunicación y desde allí construyen fábulas y mitos, desde los medios de comunicación tergiversan la historia y manipulan incautos. Esta gente puede ser odiosa, pero pese a ello, cuando se les controvierta deberíamos hacerlo pensando en el contra argumento y no en el insulto y el estigma que tanto mal le han hecho al país. Aunque para alguna Claudia de los medios de comunicación un guerrillero deba morir torturado y ser enterrado como un NN, los que asumimos una postura diametralmente opuesta no deberíamos siquiera, emular a quienes contradecimos, la política necesita más altura y sobre todo MAS DECENCIA.

 *Sociólogo, Especialista en cultura política y Derechos Humanos

Daniel Largo Taborda

Soy un sociólogo preocupado por los derechos humanos, la paz, la convivencia, la cultura política y ciudadana de este país.

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