Calificar la opinión ciudadana como «bodega» es pasar de castaño a Carlos Castaño
Llamar “bodega” a cualquier disenso es más que una pereza intelectual: es una forma elegante de censura. ¿Desde cuándo opinar distinto es prueba de mercenarismo?
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo